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Casas embrujadas, lugares embrujados, infestados o contaminados

Según la terminología acuñada por la parapsicología, se puede catalogar la infestación como: "el fenómeno misterioso por el cual en un determinado lugar, habitado o deshabitado, se repiten en un periodo determinado de tiempo, extrañas manifestaciones como: sonidos, de origen y naturaleza no determinados, ruidos de pasos, gritos, risas, movimientos espontáneos de objetos, olores, corrientes de aire frío sin saber su origen, y hasta visualizaciones de apariciones espectrales" (S. Conti, "En la frontera de lo desconocido", p 14).

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La iglesia trata sobre la contaminación diabólica refiriéndola como la obra extraordinaria del maligno que la ejerce sobre lugares, animales y objetos. En general el exorcismo de lugares es muy frecuente por presentarse allí fenómenos extraños. Es muy común escuchar historias reales de casas embrujadas, casas malditas o encantadas, fantasmas en casas abandonadas; o también: lugares embrujados, hospitales embrujados, sitios tenebrosos, cementerios tenebrosos y hasta hoteles embrujados o castillos terroríficos entre otras denominaciones.

Se puede sospechar una contaminación satánica en algún determinado lugar cuando una vez excluida cualquier causa natural, se escuchan ruidos de pasos o de cadenas; los habitantes tienen la sensación de ser observados, tocados o seguidos por presencias invisibles; hay oleadas inexplicables de raras atmósferas o vientos helados en lugares cerrados; paredes o cuadros que exhalan sangre; objetos que vuelan o cambian de lugar inexplicablemente; puertas y ventanas que se abren y cierran por sí mismas; luces o aparatos eléctricos que se encienden solos; insectos, animales o escritos extraños que se materializan, olores nauseabundos, etc. El comportamiento de los animales domésticos son evidencias de estos fenómenos, como por ejemplo, que los perros o gatos fijen con temor su mirada en un punto determinado y luego huyan asustados. Este tipo de fenómenos en casas o lugares determinados pueden causar molestias físicas como insomnio, dolores de estómago o de cabeza, ansiedad o intranquilidad a sus habitantes.

Si estos manifestaciones preternaturales se constatan en un determinado lugar de una casa es una fuerte evidencia de una contaminación diabólica, que puede influir negativamente en sus habitantes. Por tanto, es necesario la bendición de un cura experimentado en este tipo de situaciones (ojalá sacerdote de la orden Benedictina). Igualmente, se debe usar los sacramentales como el agua bendita o la sal exorcizada y aún incienso bendecido si es posible. Es muy importante que el uso de los sacramentales junto con los gestos de bendición que se hacen con ellos deben realizarse en nombre de la iglesia y no como un acto privado o personal.

Si la persona alterada experimenta estos hechos inexplicables en varios lugares, el problema no está entonces ligado a estos, sino a la persona misma que puede estar afectada por un maleficio y desplegar sus efectos en los lugares donde habita o labora. Aquí la bendición de la persona es igualmente necesaria.

Existen lugares o casas donde han habitado magos, brujos o hechiceros y han realizado allí sus nefastos rituales. En ocasiones, sucede que ni los mismos exorcistas pueden limpiar o purificar adecuadamente estos sitios, o es una labor que puede tomar mucho tiempo y esfuerzo (hace algún tiempo leí algo similar sobre una casa en una ciudad de México donde los dueños la regalaban a quien pudiera dormir siquiera una noche dentro de ella). Aunque en estos casos se podría experimentar con el correcto uso de la Medalla de San Benito, (ver historias sobre las eficacia de la medalla al final de esta entrada) en ocasiones, lo más aconsejable es abandonar estos lugares por completo.

Es importante aclarar que algunos fenómenos parecidos como golpes y ruidos, pueden ser ocasionados por las benditas almas del purgatorio que, por permisión de Dios, tratan de llamar la atención de los vivos para pedir sufragios. En estas situaciones, el ofrecimiento de varias misas o el rezo diario del santo Rosario pueden ser una infalible ayuda, al igual que así nos ganaríamos una poderosa fuente de intercesión ante Dios por nuestras necesidades.

A continuación dejo unas interesantes historias sobre la Medalla de San Benito y su efectividad extractada del libro"La Medalla de San Benito" del abad Próspero Gueranger del monasterio de solesmes - Francia:

"...En 1666, el castillo de Jersey, situado a algunas leguas de Besanson, estaba infestado por demonios. Sus habitantes experimentaban terrores continuos, como consecuencia de los ruidos extraños que había; los ganados mismos eran diezmados por enfermedades desconocidas. El terror se volvió tan grande que se abandonó por fin esta residencia. Personas piadosas aconsejaron poner colgada la medalla de San Benito en distintos lugares de las paredes del castillo, y el resultado justificó su confianza. Inmediatamente la causa de tantos terrores desapareció; esta residencia volvió a la paz, y sus habitantes pudieron en adelante vivir allí sin inquietud...

...En 1665, un pueblo de Lorena era afligido por frecuentes incendios; cada día alguna nueva casa era destruía por las llamas, y nadie podía saber la causa de estos siniestros. Ya se habían consumido sucesivamente doce casas, cuando los habitantes, en su desesperación, vinieron a pedir ayuda a una Abadía vecina. Ellos les dieron varias medallas de San Benito, aconsejándoles suspenderlas en las paredes de las casas que las llamas hasta entonces no habían alcanzado. Los habitantes de pueblo siguieron este consejo, y en adelante sus residencias no tuvieron ya nada que temer de estos incendios que habían causado tanta devastación...

...En una región de Borgoña, una enfermedad prevalecía sobre los ganados, y la violencia del mal era tan intensa que las vacas producían sangre en lugar de leche. Estos animales recuperaron la salud, cuando se les dio a beber aguas en las cuales se había sumergido la medalla de San Benito. Este hecho benéfico se produce también en el año 1665. El dueño de un horno de ladrillos se lamentaba de no poder cocinar más su barro a pesar del cuidado que los obreros empleaban en calentar su horno. Se ligó a las paredes de la edificación la medalla de San Benito: inmediatamente el fuego reavivó su actividad, y el fenómeno dañino no reapareció ya. Este hecho tuvo lugar hacia el mismo tiempo que el precedente...

...A poca distancia de Rennes, una casa que era usada a la vez de café y sala de billar, era habitada y administrada por un hogar cristiano. Pero en los últimos años, extraños indicios de presencia de demonios se hicieron de repente sentir. A pesar de no haber allí personas jugando billar, con ruidos y voces imitaban una numerosa asamblea de jugadores; los muebles cambiaban de lugar en la casa por sí mismos, las puertas se abrían y se volvían a cerrar solas y un ruido extraordinario se producía en las camas de las distintas habitaciones. Una Nochebuena, una empleada que subía a su buhardilla para arreglarse antes de ir a la Misa del gallo, encontró allí un grueso humo dentro del cual se agitaba algo imperceptible. Ella lanzó un grito y saliendo precipitadamente se cayó sin conocimiento. Los habitantes de la casa eran presa a un terror continuo como consecuencia de estos extraños fenómenos. Habían hecho decir numerosas misas para los difuntos, y solicitado los rezos de la Iglesia para la bendición de casas infestadas; y hasta entonces la plaga no había cesado. No había nada más que hacer sino abandonar la casa recientemente construida, y en la cual los habitantes habían esperado encontrar un alojamiento conveniente y agradable. Sin embargo, una piadosa mujer habló de la medalla de San Benito, y solicitó a los habitantes de la casa recurrir a esta...

...Se comenzó por pegar una medalla sobre cada puerta, e inmediatamente el silencio se hizo sentir. Pero no se había pensado colocar la señal de nuestra salvación en la entrada de la bodega, ya que toda la milicia de demonios pareció haberse refugiado allí; tal era el ruido, y desorden que en ese lugar habitaba. Se puso también la medalla en aquel sitio, y la influencia diabólica dejó por fin la casa; pero no sin venganza: ya que la persona de quien tenemos el relato de estos hechos quiénes se refieren en el año 1861, repentinamente fue afligida con una cruel obsesión del demonio que la hizo duramente sufrir en su alma y su cuerpo. Obtuvo por fin el alivio siguiendo los consejos de su director que le recomendó armarse de coraje contra el demonio, y de pronunciar contra él frecuentemente los santos nombres de Jesús, María y José...

Otro buen ejemplo de lugares con malas influencias:
Triángulo de las Bermudas

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